Central reaccionó tarde y tuvo que conformarse con un empate en su debut en la Copa Libertadores

Rosario Central dejó una sensación ambigua en su estreno en la Copa Libertadores: fue de menor a mayor, mostró actitud en el segundo tiempo, pero no logró traducir ese crecimiento en una victoria. El 0 a 0 terminó dejando gusto a poco, sobre todo por lo hecho en el complemento.

En el arranque, el equipo de Miguel Russo estuvo incómodo. Le costó hacer pie, no logró imponer su juego y quedó expuesto ante un rival ordenado y claro en sus intenciones como Independiente del Valle. Durante ese primer tramo, el Canalla dependió demasiado de intervenciones aisladas y de las respuestas de Ledesma, que tuvo que aparecer en más de una ocasión para sostener el resultado.

El funcionamiento no fluía y nombres importantes como Di María no lograban meterse en partido. Apenas algunos intentos desde los costados, especialmente con Campaz, insinuaban una reacción que nunca terminaba de consolidarse. Mientras tanto, el conjunto ecuatoriano manejaba mejor los tiempos y hasta tuvo las chances más claras de esa etapa.

Pero todo cambió en el segundo tiempo.

Central salió con otra energía, más decidido, más agresivo. Empezó a jugar más cerca del área rival y generó situaciones concretas. El equipo encontró mayor claridad en la circulación y comenzó a inclinar la cancha.

El punto de quiebre llegó a los 13 minutos del complemento, con la expulsión de Sornoza. Con un hombre de más, el Canalla se adueñó del partido y fue con todo en busca del triunfo. Russo movió el banco, adelantó líneas y el equipo respondió con empuje.

Las chances empezaron a aparecer: un cabezazo de Véliz que se fue apenas desviado, un gol anulado, una pelota que nadie pudo empujar en el área chica y hasta un remate de Sández que se estrelló en el palo. Campaz fue el más desequilibrante, Di María levantó su nivel y el equipo encontró mayor fluidez.

Sin embargo, faltó lo más importante: el gol.

Entre la falta de eficacia y la gran actuación del arquero rival, Central no pudo romper el cero. Lo buscó hasta el final, empujó con intensidad, pero no le alcanzó.

El empate deja la sensación de una oportunidad que se escapó. Porque si bien el rendimiento fue irregular, el segundo tiempo mostró que hay herramientas para competir. En la Copa, sin embargo, eso no siempre alcanza.

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