Un caso emblemático abrirá una nueva etapa judicial.
Por primera vez, la ciudad de Rosario será escenario de un juicio por jurados, una modalidad que marca un cambio profundo en la forma de impartir justicia en la provincia. El proceso estará vinculado a un caso de alto impacto: el crimen del policía Leoncio Bermúdez, asesinado frente al Hospital Provincial mientras cumplía funciones.
La implementación de este sistema, contemplado en la ley provincial, ya tuvo experiencias previas en localidades como San Cristóbal, Santa Fe y Reconquista. Sin embargo, será la primera vez que se lleve adelante en Rosario, dentro de la Circunscripción Nº 2.
El juicio contará con la participación de 12 ciudadanos que tendrán la responsabilidad de determinar la culpabilidad o inocencia de los acusados, mientras que el juez quedará a cargo de dictar la eventual pena. Se trata de un esquema que introduce una mayor participación ciudadana en decisiones judiciales de gran relevancia.
El caso que dará inicio a esta modalidad remite a un hecho ocurrido en noviembre de 2023, cuando un grupo armado intentó irrumpir en el hospital para liberar a un detenido. En ese contexto, Bermúdez fue atacado a tiros en la puerta del establecimiento. El episodio, que generó una fuerte conmoción pública, quedó registrado por cámaras de seguridad y expuso el nivel de violencia con el que operaban los atacantes.
A más de dos años del crimen, la causa avanza hacia una instancia clave. Antes del inicio del juicio, están previstas audiencias preliminares para fines de abril y comienzos de mayo, donde las partes presentarán pruebas y delinearán sus estrategias. La expectativa es que el proceso principal se desarrolle entre junio y julio.
Uno de los puntos que podría marcar un antecedente es la calificación del hecho: la querella buscará sostener el agravante de “crimen por odio”, una figura poco habitual en causas de este tipo y que, de prosperar, abriría un nuevo marco interpretativo en delitos contra fuerzas de seguridad.
En paralelo, se pondrá en marcha el mecanismo de selección de jurados, que incluye a ciudadanos de Rosario y localidades cercanas como Funes, Granadero Baigorria, Pérez y Roldán, entre otras. La participación es considerada una carga pública, con requisitos específicos y exclusiones que apuntan a garantizar imparcialidad.
La llegada del juicio por jurados a Rosario no solo representa un cambio en lo procedimental, sino también un desafío cultural para el sistema judicial y la sociedad. Con un caso de fuerte impacto como punto de partida, la ciudad se encamina a una experiencia inédita que podría redefinir la relación entre justicia y ciudadanía.









