Un fuerte terremoto de magnitud 7,4 sacudió este lunes una amplia región del oeste y suroeste de Colombia y provocó graves daños materiales y numerosas víctimas. El último reporte oficial indicó que al menos 111 personas murieron y otras 87 resultaron heridas.
El movimiento sísmico se registró alrededor de las 7.40 de la mañana y fue sentido con fuerza en ciudades como Pereira, Manizales, Buenaventura, Cali y Bogotá. En la capital colombiana, habitantes de edificios y conjuntos residenciales evacuaron preventivamente sus viviendas luego de que se activaran las alarmas de emergencia.
Según el reporte difundido por el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, el terremoto dejó más de 1.500 viviendas afectadas y 61 edificios colapsados. Los equipos de emergencia trabajan en distintas zonas para rescatar a personas que permanecen atrapadas entre los escombros.
Las zonas más afectadas por el terremoto
La mayor cantidad de víctimas se concentra en el área metropolitana de Pereira, en el departamento de Risaralda. El alcalde de la ciudad, Mauricio Salazar, calificó la situación como “crítica” y señaló que los equipos de rescate trabajan en diferentes sectores.
El gobernador de Risaralda, Juan Diego Patiño, informó que 40 personas habían fallecido en los tres municipios del área metropolitana.
En el departamento del Valle del Cauca, la gobernadora Dilian Francisca Toro confirmó la muerte de 27 personas, entre ellas tres niños.
En Manizales, el alcalde Jorge Eduardo Rojas informó sobre tres fallecidos y graves daños en distintas edificaciones. En tanto, en Buenaventura, principal puerto colombiano sobre el océano Pacífico, se confirmó al menos una víctima fatal.
En Cali, el alcalde Alejandro Eder señaló que al menos 20 edificios se derrumbaron y que había personas atrapadas. El funcionario solicitó apoyo a las autoridades de Bogotá y Medellín para reforzar las tareas de rescate.
Además, siete aeropuertos suspendieron sus operaciones debido a los daños provocados por el terremoto.
Dónde fue el epicentro del terremoto
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) informó inicialmente que el sismo había alcanzado una magnitud de 6,7 y que se produjo a una profundidad de 96 kilómetros.
Posteriormente, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó una magnitud de 7,4, dato que luego fue confirmado por el organismo colombiano.
El epicentro fue localizado cerca del municipio de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, aproximadamente a 20 kilómetros de esa localidad.
La gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, informó que se registraron heridos y daños graves en Quibdó, la capital departamental. Las autoridades comenzaron un relevamiento para determinar el alcance de la emergencia y evaluar posibles nuevas afectaciones.
Réplicas y tareas de rescate
Después del terremoto principal se registraron nuevas movimientos sísmicos en la zona.
A las 8.18, el Servicio Geológico Colombiano informó sobre un sismo de magnitud 4,6 y de poca profundidad en el municipio de Nóvita, también en Chocó.
Casi en simultáneo se registró otra réplica en San José del Palmar, de magnitud 4,8 y una profundidad de 88 kilómetros.
Las autoridades mantienen desplegados equipos de emergencia y rescate en las zonas más afectadas, mientras continúa el relevamiento de daños y la búsqueda de personas que podrían permanecer bajo los escombros.
El gobierno colombiano activó un operativo de emergencia
El presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo el viernes pasado, afirmó que tomó “directamente el liderazgo” de la respuesta ante la emergencia.
El mandatario ordenó la instalación de un Puesto de Mando Unificado para coordinar las tareas de asistencia y solicitó a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres un informe sobre la situación y las necesidades más urgentes.
Además, anunció que viajará a Pereira para acompañar a los damnificados y supervisar personalmente la respuesta del Gobierno.
“No están solos. El Estado está presente y actuando”, sostuvo el mandatario.
Mientras continúan las tareas de rescate, las autoridades mantienen el monitoreo de la actividad sísmica ante la posibilidad de nuevas réplicas.










