Con el inicio del año académico cada vez más cerca, Rosario vuelve a recibir a estudiantes de distintas localidades que se instalan en la ciudad para cursar sus carreras. Uno de los principales interrogantes es cuánto deben destinar al alquiler y a la alimentación.
En diálogo con Telenoche Rosario (El Tres), el corredor inmobiliario Alejandro Juri describió la situación actual del mercado. Señaló que, a diferencia de años anteriores, muchos jóvenes ya no inician la búsqueda en diciembre sino más cerca del comienzo de clases, debido a las dificultades económicas.
Según explicó, hoy predominan los contratos a 24 meses con actualizaciones cada cuatro meses según el Índice de Contratos de Locación (ICL), que combina en partes iguales la variación del índice de precios al consumidor y el de salarios.
Los inmuebles más demandados son los monoambientes y departamentos de un dormitorio. Los primeros tienen valores que arrancan en 260.000 pesos y pueden alcanzar los 400.000, a lo que se suman expensas que oscilan entre 45.000 y 80.000 pesos. En el caso de unidades de un dormitorio, los alquileres se ubican entre 340.000 y 450.000 pesos, aunque en zonas premium como Puerto Norte pueden escalar hasta los 700.000 u 800.000 pesos.
Respecto de las garantías, las exigencias varían: pueden solicitarse dos propiedades, una propiedad y un recibo de sueldo, dos recibos o bien un seguro de caución. Juri recomendó realizar las operaciones con corredores matriculados para mayor seguridad.
Opciones accesibles para la alimentación
Además del alojamiento, el gasto en comida es otro punto clave para quienes llegan desde el interior. En ese sentido, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) puso nuevamente en funcionamiento sus seis comedores universitarios.
El rector Franco Bartolacci destacó que estos espacios —junto con becas y residencias— resultan fundamentales para garantizar la continuidad académica. Los comedores están distribuidos en distintas áreas: Centro (Córdoba 1917), La Siberia (Berutti y Riobamba), Salud (Ricchieri 690), Ingeniería (avenida Pellegrini 250), Casilda (Ovidio Lagos y Ruta 33) y Zavalla (Parque Villarino).
Durante febrero funcionan de 7.45 a 16, ofreciendo desayunos y meriendas a 950 pesos y almuerzos a 1.800. Desde marzo retomarán su horario extendido hasta las 22, incorporando también el servicio de cena.
Bartolacci subrayó que la gestión es directa de la Universidad, lo que permite reducir costos y sostener precios accesibles. Además, aclaró que los comedores no están reservados únicamente a estudiantes, sino que cualquier vecino puede asistir. El año pasado se sirvieron cerca de 900.000 raciones entre febrero y noviembre, con menús tradicionales, vegetarianos y opciones sin TACC.







