Luego de varias semanas de conflicto y gestiones para intentar evitar el cierre, Pampa Energía dejó de operar su planta de Puerto General San Martín, una decisión que impacta directamente en el cordón industrial del Gran Rosario y que deja a más de un centenar de trabajadores fuera de la empresa.
La planta era la única fábrica de caucho sintético de la Argentina. Según informó el Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (Soepu), más de 100 trabajadores acordaron su desvinculación de la compañía, mientras que alrededor de 25 empleados fueron reubicados en distintas dependencias de Pampa Energía en otras partes del país.
El cierre había sido anunciado por la empresa a mediados de julio y desde entonces el gremio llevó adelante distintas gestiones ante el Ministerio de Trabajo de Santa Fe para intentar revertir la decisión.
“Más de 100 compañeros firmaron la salida de común acuerdo con algo superador a lo que dice la ley”, explicó Mauricio Brizuela, secretario general de Soepu.
El dirigente sostuvo que durante las últimas semanas se intentó encontrar alternativas junto con autoridades provinciales y municipales, aunque finalmente no se logró evitar el cierre.
Una planta estratégica para la industria
La situación genera preocupación entre los trabajadores y referentes del sector debido a la importancia que tenía la planta dentro de la cadena petroquímica argentina.
Brizuela señaló que la empresa justificó el cierre a partir de la caída del consumo interno y el aumento de los costos. Entre los factores mencionados aparecen la menor actividad de fabricantes de neumáticos y la pérdida de competitividad frente a los productos importados.
“Hoy es la planta de caucho, pero corren riesgos un montón de empresas”, advirtió el titular de Soepu al describir el escenario que atraviesa la industria petroquímica.
El gremio considera que el cierre de la planta de Pampa Energía se suma a otras señales negativas para el sector en la región, entre ellas el cierre de la planta de polioles y derivados de Dow ocurrido dos años atrás.
Preocupación por el futuro del cordón industrial
Desde Soepu plantearon la necesidad de discutir una estrategia industrial para Santa Fe que no dependa exclusivamente de la actividad agropecuaria.
“Vemos la necesidad de repensar la industria de Santa Fe por fuera del agro”, sostuvo Brizuela.
El dirigente también manifestó preocupación por la disponibilidad y el costo del gas que enfrentan distintas industrias, especialmente durante los meses de mayor demanda.
En ese contexto, el sindicato impulsa la conexión del sistema gasífero con Vaca Muerta, con el objetivo de garantizar una mayor disponibilidad de gas para las industrias radicadas en Santa Fe.
El reclamo por el gasoducto
Uno de los principales pedidos del gremio es avanzar con el tramo Salliqueló-San Jerónimo del Gasoducto Perito Francisco Pascasio Moreno, una obra que consideran estratégica para fortalecer la matriz industrial santafesina.
Según explicaron desde Soepu, la segunda etapa del proyecto contempla una extensión de aproximadamente 524 kilómetros hasta San Jerónimo Norte, en Santa Fe.
El sindicato sostiene que la llegada de gas permitiría mejorar las condiciones de producción de numerosas empresas y favorecer nuevas inversiones en el sector petroquímico y otras ramas industriales.
“Es un pedido de las empresas que no tienen materia prima y no pueden seguir generando inversiones en la zona”, afirmó Brizuela.
Además, señaló que durante el invierno algunas industrias deben afrontar restricciones de gas que terminan elevando considerablemente sus costos de producción.
Un nuevo golpe para el cordón industrial
El cierre de Pampa Energía representa una nueva señal de alerta para el entramado industrial del Gran Rosario, una de las zonas de mayor concentración de actividad petroquímica y productiva del país.
Para Soepu, la pérdida de estos puestos de trabajo no solo afecta a las familias de los trabajadores desvinculados, sino que también debilita una cadena industrial que requiere inversiones, energía competitiva y un mercado interno capaz de sostener la producción.
“El panorama es sombrío, no pasamos un buen momento en el sector petroquímico”, resumió Brizuela.
Mientras la planta de Puerto General San Martín ya dejó de funcionar, el gremio busca ahora instalar el debate sobre el futuro de la industria santafesina y reclama decisiones políticas que permitan recuperar competitividad y evitar nuevos cierres en el cordón industrial.










