Meta afronta esta semana el juicio más importante de su historia por el impacto que sus redes sociales, principalmente Instagram y Facebook, tendrían sobre la salud mental de niños y adolescentes.
Los responsables de la compañía dirigida por Mark Zuckerberg comparecerán ante un tribunal federal de Oakland, California, en el marco de una demanda impulsada por varios estados que reclaman una indemnización superior a 1,4 billones de dólares, además de modificaciones en la manera en que operan sus plataformas.
El monto reclamado por más de una veintena de estados representa una cifra cercana al valor bursátil total de Meta. Una eventual condena por ese importe tendría un impacto extraordinario sobre las finanzas de la empresa.
Acusan a Meta de fomentar la adicción
En este primer juicio, los estados de California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey acusan a Meta de haber diseñado deliberadamente determinadas funciones de sus plataformas para generar adicción entre niños y adolescentes.
Los fiscales también sostienen que la compañía recopiló datos de menores de 13 años sin el consentimiento de sus padres, lo que constituiría una violación de la legislación federal estadounidense.
La demanda sostiene que Meta utilizó herramientas tecnológicas para atraer y retener a los usuarios jóvenes con el objetivo de maximizar sus ganancias. Los fiscales estatales también acusan a la empresa de haber ocultado al público los posibles riesgos asociados al uso de sus plataformas sobre la salud mental de los adolescentes.
El proceso forma parte de una ofensiva judicial de gran alcance contra las grandes compañías tecnológicas. Cerca de la mitad de los estados estadounidenses presentaron demandas relacionadas con las prácticas de Meta y el funcionamiento de sus redes sociales.
La defensa de la compañía
Meta rechazó las acusaciones y pidió que se desestimen las pruebas presentadas en su contra. La compañía asegura que tomó medidas para abordar las preocupaciones vinculadas con la salud mental de los jóvenes.
“Hemos escuchado a los padres, colaborado con expertos y las fuerzas del orden, y realizado una investigación exhaustiva para comprender los problemas más importantes”, sostuvo la empresa en un comunicado.
La compañía también cuestiona las acusaciones relacionadas con la falta de protección de los menores y sostiene que mantiene políticas y herramientas destinadas a mejorar la seguridad de los usuarios adolescentes.
El antecedente de Nuevo México
El juicio en California comenzará apenas diez días después de una importante derrota judicial para Meta.
Un tribunal estatal de Nuevo México condenó a la compañía a pagar 567 millones de dólares a un fondo destinado a la salud mental de jóvenes y ordenó modificaciones en el funcionamiento de sus redes sociales.
En ese caso, la Justicia consideró que Meta había perjudicado el bienestar de los menores y que no había implementado medidas suficientes para protegerlos frente a la explotación sexual en sus plataformas.
Meta también enfrentó otros procesos judiciales durante este año. A comienzos de 2026, un tribunal estatal de Los Ángeles ordenó pagar una indemnización de 6 millones de dólares a una joven que sostuvo que desarrolló una adicción a Meta y YouTube durante su infancia.
El impacto económico
La ofensiva judicial también representa un riesgo financiero para la compañía.
Meta registró durante el último trimestre una caída en sus ganancias pese a haber incrementado significativamente su facturación. Entre abril y junio, obtuvo ganancias por 15.848 millones de dólares, un 14% menos que en el mismo período anterior, mientras que sus ingresos alcanzaron los 60.801 millones de dólares, con un crecimiento del 28%.
Los analistas atribuyeron parte de la presión sobre los resultados al incremento de los gastos legales vinculados con los numerosos procesos que enfrenta la compañía, estimados en alrededor de 2.400 millones de dólares.
Los tribunales de California decidieron además reunir numerosas demandas contra las grandes plataformas tecnológicas bajo un mecanismo conocido como litigio multidistrital. El objetivo es evitar la duplicación de procedimientos, centralizar la recopilación de pruebas y establecer criterios comunes para casos similares.
El proceso contra Meta podría extenderse durante los próximos meses y convertirse en un precedente clave sobre la responsabilidad de las grandes plataformas digitales frente al impacto de sus productos en niños y adolescentes.










