A 13 años de la tragedia de Salta 2141: los testimonios que reconstruyeron el horror desde el interior del edificio

Los relatos de los sobrevivientes durante el juicio por la explosión de Salta 2141 permitieron reconstruir, minuto a minuto, cómo se vivieron los instantes previos y posteriores al desastre que, el 6 de agosto de 2013, dejó 22 víctimas fatales y marcó para siempre a Rosario.

Este 6 de agosto se cumplen 13 años de la explosión de Salta 2141, la mayor tragedia urbana de la historia de Rosario. Aquel martes de 2013, una fuga de gas desencadenó una explosión que provocó el derrumbe parcial del edificio, dejó 22 personas fallecidas, decenas de heridos y una ciudad conmocionada.

Años después, durante el juicio oral realizado en 2019, los testimonios de sobrevivientes y familiares permitieron reconstruir con precisión la dramática secuencia de los hechos. Sus relatos revelaron el miedo, la desesperación y la lucha por sobrevivir en los minutos que cambiaron sus vidas para siempre.

El silbido que anticipó la tragedia

Minutos antes de la explosión, varios vecinos comenzaron a percibir un fuerte olor a gas y un silbido constante proveniente del gabinete ubicado en la planta baja del edificio.

Anahí Salvatore, que se encontraba en el quinto piso, llamó a su esposo Daniel Badalassi para pedirle ayuda. Desde la ventana le hizo escuchar el ruido del escape de gas a través del teléfono.

Badalassi, ingeniero geógrafo, comprendió inmediatamente la gravedad de la situación y salió de urgencia desde su lugar de trabajo rumbo a su casa. Mientras conducía recibió un llamado que le preguntaba si había sentido la explosión. Minutos después llegó al lugar y encontró un escenario devastador.

Según determinaron los peritos, el gas se propagó por los ductos del ascensor y la escalera durante varios minutos hasta que una chispa provocó la explosión a las 9.38, destruyendo gran parte del edificio.

Tres horas esperando ser rescatada

Al llegar a Salta 2141, Badalassi vio a su esposa asomada desde una ventana del quinto piso, intentando respirar entre el humo y los escombros.

La imagen de Anahí, atrapada y pidiendo ayuda, recorrió el país y se convirtió en uno de los símbolos de la tragedia. Permaneció cerca de tres horas esperando ser rescatada y luego fue internada en terapia intensiva por inhalación de monóxido de carbono. Con el paso del tiempo, también debió afrontar profundas secuelas psicológicas.

Familias atrapadas entre los escombros

En el noveno piso, María Laura Martín vivió otro de los momentos más dramáticos de aquella mañana. La explosión derrumbó parte del departamento y su hija quedó atrapada bajo un sillón y los escombros.

La mujer logró rescatarla, aunque la niña sufrió graves lesiones que requirieron cirugías y un largo proceso de recuperación. Su esposo permaneció internado durante 46 días, quince de ellos en terapia intensiva.

Otros vecinos lograron salvarse por cuestión de minutos. Valeria Perotti ya había salido rumbo a su trabajo cuando escuchó la explosión y, al ver las imágenes por televisión, descubrió que el edificio donde vivía había colapsado.

Matías Nacusse también se encontraba fuera del inmueble cuando recibió la noticia. El departamento que alquilaba desapareció por completo tras el derrumbe de la torre central.

Una pérdida irreparable

La tragedia también dejó historias marcadas por el dolor de quienes perdieron a sus seres queridos.

Adrián Gianangelo había salido temprano hacia Tribunales, mientras su hermana Débora permanecía en el departamento esperando al gasista. Tras conocer la noticia regresó desesperadamente al edificio para buscarla, pero dos días después recibió la confirmación de su fallecimiento.

El juicio y la condena

La investigación judicial derivó en un proceso con once imputados por el estrago culposo. Finalmente, el gasista Carlos García fue el único condenado a cuatro años de prisión efectiva.

En 2025 obtuvo el beneficio de la prisión domiciliaria debido a su edad y a problemas de salud.

Una herida que sigue abierta

A trece años de la explosión, el recuerdo de Salta 2141 continúa presente en la memoria colectiva de Rosario. Los testimonios brindados durante el juicio no solo permitieron reconstruir cómo ocurrió el desastre, sino también mantener viva la historia de quienes sobrevivieron y de las 22 personas que perdieron la vida en una tragedia que cambió para siempre a la ciudad.

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