Aunque los precios de los alquileres desaceleraron su ritmo de aumento durante julio, el deterioro del poder adquisitivo sigue dificultando el acceso a la vivienda. Un informe del Ceso revela que el salario mínimo quedó por debajo del valor promedio de un monoambiente en la ciudad.
El mercado de alquileres en Rosario muestra una desaceleración en el aumento de los precios, impulsada por una mayor oferta de viviendas y una menor demanda. Sin embargo, el acceso a una vivienda continúa siendo un desafío para miles de familias debido a la pérdida del poder adquisitivo y al crecimiento de la morosidad entre los inquilinos.
De acuerdo con un relevamiento del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso), durante julio los valores de oferta aumentaron un 31% interanual para los monoambientes, un 31,6% para los departamentos de dos ambientes y un 30% para las unidades de tres ambientes.
Cuánto cuesta alquilar en Rosario
Según el informe, el valor mediano de los alquileres en la ciudad se ubica en:
- Monoambiente: $380.000
- Departamento de dos ambientes: $500.000
- Departamento de tres ambientes: $650.000
A estos montos deben sumarse las expensas, que representan en promedio un 16,7% adicional sobre el valor mensual del alquiler.
El salario mínimo ya no alcanza
Uno de los datos más relevantes del estudio es que el Salario Mínimo, Vital y Móvil, actualmente fijado en $372.400, quedó por debajo del costo promedio de un monoambiente en Rosario.
La situación también afecta a los jubilados. Quienes perciben la jubilación mínima, estimada en $481.989, deben destinar cerca del 79% de sus ingresos únicamente al pago del alquiler de un monoambiente, sin contemplar expensas ni servicios.
Más oferta, pero menor capacidad de pago
El informe señala que la oferta de viviendas en alquiler continúa creciendo. Durante julio, la cantidad de propiedades disponibles fue un 52% superior a la registrada en el mismo mes del año pasado.
Este incremento de la oferta contribuyó a moderar la suba de los precios, aunque el mercado también refleja una caída de la demanda vinculada a las dificultades económicas que atraviesan los inquilinos.
Desde el Ceso advirtieron que, pese a la desaceleración de los aumentos, el acceso a la vivienda sigue condicionado por la pérdida del poder adquisitivo y por el creciente esfuerzo económico que deben realizar los hogares para afrontar el pago del alquiler.










