En medio de una fuerte pérdida del poder adquisitivo y una economía que sigue golpeando a los sectores más vulnerables, acceder a una vivienda en Rosario se volvió una tarea cada vez más difícil. Un informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz reveló que la jubilación mínima ya no alcanza para cubrir el alquiler de un monoambiente en la ciudad.
Según el relevamiento de mayo, el valor promedio de un departamento de un ambiente llegó a los $370.000, mientras que la jubilación mínima actual es de $463.174. Esto significa que un jubilado debe destinar casi el 80% de sus ingresos únicamente al pago del alquiler, sin contar expensas, impuestos ni servicios básicos.
La situación también afecta de lleno a los trabajadores con salarios más bajos. El Salario Mínimo, Vital y Móvil se ubica actualmente en $363.000, por debajo incluso del valor promedio de un monoambiente. En términos concretos, un trabajador formal necesitaría prácticamente el total de su sueldo solo para acceder al alquiler de una vivienda pequeña.
El escenario refleja una problemática que se profundiza mes a mes: el desfase entre ingresos y costo de vida continúa ampliándose, mientras el acceso a la vivienda se vuelve cada vez más restrictivo.
Alquileres que suben por encima de los ingresos
El informe detalla además que los departamentos de dos ambientes ya alcanzan un promedio de $470.000, mientras que las unidades de tres ambientes rondan los $650.000.
En comparación con mayo de 2025, los aumentos fueron del 32,1% para los monoambientes, 30,6% para los departamentos de dos ambientes y 35,4% para las unidades más grandes.
A estos valores se suma otro factor determinante: las expensas. Según el estudio, representan en promedio un 16,8% adicional sobre el valor del alquiler, generando un impacto aún mayor en los bolsillos de los inquilinos.
Endeudamiento, caída del consumo y crisis habitacional
El informe aparece en un contexto económico complejo, marcado por el crecimiento del endeudamiento, la caída del consumo y la pérdida del poder adquisitivo. En Rosario, comerciantes vienen advirtiendo una baja sostenida en las ventas y cada vez más familias reconocen dificultades para llegar a fin de mes.
En paralelo, también creció la cantidad de jubilados que solicitan asistencia o exenciones municipales para afrontar gastos básicos, mientras el alquiler se consolida como uno de los principales focos de presión económica para miles de hogares.
Más oferta, pero sin alivio para los inquilinos
Como contraparte, el relevamiento detectó un incremento del 20% en la oferta de departamentos disponibles en alquiler respecto al año pasado. Sin embargo, el aumento del stock inmobiliario todavía no logró traducirse en una baja de precios.
Las condiciones de actualización de contratos y el valor de los ingresos continúan dejando a gran parte de la población fuera del mercado formal de alquileres, profundizando una problemática social que atraviesa tanto a trabajadores como a jubilados.










